La oleada ciclista

La oleada ciclista
Anna G. Lozano
REVISTA PROCESO

A un cuando la Secretaría de Vialidad y Transporte (SVT) insiste en minimizar el número de accidentes ciclísticos en las principales avenidas de la zona metropolitana de Guadalajara, organizaciones sociales dicen que los percances van al alza y exigen la construcción de confinamientos especiales para vehículos no motorizados que garanticen la seguridad de los conductores.

El diputado federal Salvador Caro Cabrera lamenta que en la entidad la legislación sobre este aspecto no sea considerada por las autoridades, sobre todo las de los municipios conurbados. Esa situación lo llevó a retomar la iniciativa de colectivos de ciclistas tapatíos como GDL en Bici, Bici 10, Bici Blanca y Ciudad para Todos, cuyo propósito, dice, es que se reconozca a la bicicleta como un medio de transporte popular.

Entre las propuestas de la Ley bici, como se le conoce, destacan la creación de un fondo nacional para la promoción del uso de la bicicleta y la creación de un consejo nacional en la que municipios, estados y la federación interactúen bajo la coordinación de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).

La dependencia, sostiene Caro Cabrera, se encargaría de estandarizar las normas relacionadas con el uso de la bicicleta: “Esta ley debe servir a Jalisco como una medida de presión para que los legisladores y presidentes municipales pongan mayor atención al proceso de impulso de la movilidad no motorizada, ya que somos de las ciudades más avanzadas en la materia”.

En mayo de 2010, la firma AU Consultores presentó a la SVT el Plan maestro de movilidad urbana no motorizada, en el que se propone el diseño de una red peatonal y ciclista de mil 590 kilómetros. De esa extensión, 380 kilómetros corresponden a 16 corredores metropolitanos; de ellos, cinco serán prioritarios y abarcarán 170.26 kilómetros, según el documento. La inversión de la obra será, dijeron las autoridades, de 380 millones de pesos.

Karla Preciado, representante de la asociación Ciudad para Todos, se queja porque, dice, las autoridades no hacen nada por proteger a los ciclistas y ello se observa en el número creciente de atropellamientos. Mientras la SVT minimiza la situación –en 2009 hubo 89 percances, en los cuales murieron nueve ciclistas, y en 2010 la cifra de accidentes superó el medio centenar, pero hubo ocho decesos, según la dependencia–, promotores del uso de vehículos sin motor sostienen que los siniestros son muchos más.

Jesús Carlos Soto, de Bici Blanca –una organización juvenil cuyos integrantes suelen colocar una bicicleta de ese color donde ocurren los percances– comenta que las estadísticas de SVT están lejos de ser veraces. Tan sólo de agosto a diciembre de 2009 “nosotros registramos 12 ciclistas muertos por atropellamiento en la zona metropolitana. Y en 2010 hubo otros 30 casos”, dice Soto, y aclara que nadie se salva, ni siquiera los menores.

Karla Preciado insiste en que son muchos los detractores del uso generalizado de la bicicleta, pues se niegan a considerarla un factor de movilidad urbana. También critica a los alcaldes priistas de la zona conurbada porque desconocen los avances logrados durante la gestión de sus antecesores panistas.

Según la integrante de Ciudad para Todos, en el trienio anterior se invirtieron 5 millones de pesos en la creación de un plan maestro de movilidad no motorizada que comprendía Guadalajara y Zapopan, pero hoy los alcaldes de ambos ayuntamientos se oponen a él. El resultado es que las ciclovías que existen están malhechas y, más que beneficiar a los usuarios, los perjudican.

“Así no se puede avanzar –dice–. Es como pelearte con Sansón a las patadas: ellos construyen ciclovías malhechas y peligrosas en menos de cinco días, como la del Periférico Norte. Lo hacen con material defectuoso que les sobró del Macrobús y, el colmo, nos culpan a nosotros de no usarlas.”

Lo más grave, aseguran los impulsores del uso de la bicicleta, es que la SVT continúa expidiendo licencias a los automovilistas. En Guadalajara, según los entrevistados, cada día otorga de 900 a mil 500. Eso es escandaloso, si se considera que sólo hay 1.8 millones de automóviles registrados en la Secretaría de Finanzas.

De seguir así, la capital tapatía va directa al caos vial. Hoy, el peligro de muerte acecha a los ciclistas que, por necesidad deben circular por la zona conurbada, donde cada día deben sortear las embestidas de los conductores de vehículos particulares y de los choferes del transporte urbano.

Para los entrevistados, es urgente impulsar el ciclismo ciudadano para evitar que Guadalajara se convierta en un cementerio de ciclistas. E insisten en que la ausencia de políticas públicas que garanticen la seguridad del ciclista y de una regulación adecuada en el tema de movilidad no motorizada hacen difícil la situación. Sin embargo, asumen el reto de transformar la zona metropolitana en un ejemplo de ciclismo ciudadano.

http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleImpreso/153081

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